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Leisa vol.30 no.1


La revista Leisa, que ya en otras ocasiones he recomendado como una herramienta de conocimiento tradicional que pudiera aplicarse en nuestro medio, esta vez está dedicada a la Biodiversidad y la agricultura campesina.

El editorial nos muestra las amenazas a la biodiversidad por las políticas agrícolas que promueven los monocultivos y por la expansión de los organismos genéticamente modificados, entre las que se encuentran la desaparición de especies, incluyendo los parientes silvestres de los cultivos y del ganado, así como los insectos polinizadores como las abejas. Pero también nos muestra un lado bueno al darnos a conocer que existen iniciativas de agricultura campesina a nivel mundial para preservar y manejar la biodiversidad cultivada.

En la revista vienen varios casos de cómo los campesinos se organizan para preservar las semillas locales, que por su diversidad genética son más resistentes al ambiente local, lo que no sucede cuando los agricultores son forzados a usar semillas protegidas si quieren beneficiarse de los apoyos estatales.

En uno de los primeros artículos nos ofrecen un concepto de biodiversidad, que son todas las especies de plantas, animales y microorganismos existentes dentro de un ecosistema y que interactúan optimizando procesos ecológicos claves. La biodiversidad puede apoyar en dos aspectos importantes para la producción agrícola: la fertilidad de suelos y el control de plagas. Además la diversidad de cultivos puede ayudar a disminuir las pérdidas en caso de que falle alguno y también contribuye a hacer más resistente el ecosistema a los cambios climáticos.

Otro de los artículos trata de la Reconversión agropecuaria y la restauración ecológica. Uno de los casos presentados es el de Los Sainos, en Colombia donde desde mediados del siglo XX se comenzó la tala gradual del bosque hasta dejar una cobertura forestal mínima seguida de agricultura de monocultivos y expansión de ganado bovino, lo que causó que se perdiera la productividad y muchas familias vendieran sus predios y emigraran. Los que se quedaron asumieron el reto de diseñar un modelo propio de desarrollo rural y para lograrlo adoptaron prácticas agroecológicas como bancos mixtos de forraje, cercas vivas, barreras rompeviento, sistemas silvopastoriles y arreglos agroforestales complejos.

En los sistemas agroforestales de la microcuenca Los Sainos destaca la alta diversidad de especies vegetales. Plantas tradicionales destinadas al autoconsumo familiar y al mercado como maíz, frijol, yuca, plátano, arracacha, piña, lulo y granadilla, se asocian hoy con arbustos forrajeros como botón de oro (Tithonia diversifolia), nacedero (Trichanthera gigantea), chachafruto (Erythrina edulis), ramio (Boehmeria nivea) y morera (Morus alba), y con árboles nativos como chagualo (Myrsine guianensis), guayabo (Psidium guajava), arboloco (Montanoa quadrangularis) y nogal (Cordia alliodora).

Con algo de ingenio podríamos utilizar nuestros árboles nativos y combinarlos con aquellos frutales que sabemos que son aptos para la región así como adaptar algunas de las técnicas mencionadas en el artículo.

19/05/2014

 

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