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La alimentación y la agricultura.


Para quien esté interesado en los temas de agricultura, la página de la web de la FAO es una fuente de información muy interesante. La semana pasada me di una vuelta por ahí y encontré algunos artículos que pueden ser de nuestro interés. En la sección llamada A fondo, que aparece en la parte inferior de la página, vienen entre otros,  los siguientes informes: Leche y productos lácteos, Un nuevo enfoque para la salud y La huella del desperdicio de alimentos. Sobre éste último será el tema de hoy.

Del informe que publicó la FAO podemos obtener algunas cifras como:

– Se desperdician en el mundo anualmente 1 300 millones de toneladas de alimentos, que no sólo provocan pérdidas económicas, sino daños al medio ambiente.

– Estos alimentos que no consumimos añaden 3 300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

– En dinero representan pérdidas por 750 000 millones de dólares.

– El 54 por ciento de desperdicio de alimentos en el mundo se produce en las etapas iniciales de la producción, manipulación y almacenamiento post-cosecha, según el estudio de la FAO. El 46 por ciento restante ocurre en las etapas de procesamiento, distribución y consumo de los alimentos.

Para mejorar esta situación, la FAO lanzó una campaña mundial para reducir el despilfarro, cuyo lema es “Piensa. Aliméntate. Ahorra. Reduce tu huella alimentaria”.

El estudio nos muestra los principales puntos críticos como el caso del arroz en Asia por el uso de suelo y agua y el alto desperdicio, el sector cárnico que genera un alto impacto en términos de la ocupación del suelo y el desperdicio de fruta que contribuye al despilfarro de agua en Asia, Europa y Latinoamérica.

Algunas de las recomendaciones para reducir el desperdicio de alimentos son las siguientes:

– No producir alimentos que no sean necesarios.

– En caso de excedente de alimentos, donarlos y si no son aptos para consumo humano dárselos al ganado.

– Cuando no es posible la reutilización queda la opción de hacerlos composta, producir biogás o incinerarlos, que es mejor que solamente tirarlos en los vertederos.

Se hacen también otras recomendaciones de manera más específica para los gobiernos, productores, empresas comercializadoras y al consumidor final en cuestiones desde el empacado, la refrigeración, el transporte y los hábitos de consumo.

Como ven, es un tema que da para muchos comentarios, aquí podríamos preguntarnos qué producimos localmente para nuestro consumo, en qué parte de la cadena se desperdician los alimentos y qué les hacemos a los que no consumimos.

7 de abril de 2014.

 

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