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El poder de los bosques.


Hace unas semanas salió la nueva edición de la revista Unasylva, editada por la Organización para la Agricultura y la Alimentación, la FAO por sus siglas en inglés. Es la número 239 y en esta ocasión lleva como título El poder de los bosques. El contenido de la revista es muy variado, con artículos sobre La evaluación de los recursos forestales mundiales, La certificación forestal y la economía verde, etc.
Dos artículos me llamaron la atención por la posibilidad de aplicarlos con algunas variantes en nuestra zona. El primero es Integración de las actividades forestales con la ganadería extensiva sostenible y la restauración del paisaje. Los autores colombianos comienzan su artículo con una serie de datos sobre el sector agropecuario, entre los que destaca que este sector con sus actividades de pastoreo y cultivos forrajeros ocupa el 30 por ciento de la superficie terreste y es el principal motor de la deforestación, la degradación de la tierra, la contaminación atmosférica, el cambio climático, la sedimentación litoral y la invasión por especies exóticas. En América Latina, la producción ganadera extensiva es la principal forma de uso de la tierra y se desarrolla en una superficie de más de 550 millones de hectáreas, tiene una densidad de pastoreo y una productividad promedio bajas (0,59 animales por hectárea y 19,9 kg
de carne de vacuno u 89,7 litros de leche por hectárea por año, respectivamente. Los autores proponen lo siguiente: que la ganadería extensiva puede convertirse en una herramienta de restauración a escala del paisaje. Para lograrlo es necesario utilizar los sistemas silvopastorales intensivos, que van más allá de la simple reforestación, sin utilizar combustibles fósiles y agroquímicos. En el sistema propuesto por los autores se utilizan tres clases de plantas: pasto, arbustos forrajeros  y árboles para madera. Tanto los árboles como los arbustos deben ir en hileras de este a oeste y no de norte a sur, para permitir un mejor aprovechamiento de la energía solar, y el ganado debe comer directamente de los arbustos para evitar costos de acarreo. Para permitir la recuperación de las plantas debe hacerse la rotación del pastoreo de manera adecuada. Las cantidades son de 8000 arbustos por ha y de 400 a 600 árboles por ha. Además del aumento en la producción ganadera, estos sistemas favorecen también el aumento de la biodiversidad.
El otro artículo se llama El riego forestal sostenible en zonas áridas y semiáridas. Trata del aprovechamiento de las aguas residuales de las zonas pobladas, una vez que han sido tratadas, para el establecimiento de cortavientos en beneficio de agricultores y pequeños productores. La Universidad de Basilicata (Italia) ha desarrollado un método para retener la materia orgánica en las aguas tratadas que ha sido usado durante diez años para regar un olivar y se ha demostrado que incrementa el rendimiento y mejora la fertilidad del suelo. El artículo también trata de otros proyectos en países como Marruecos, Túnez y Argelia.

http://www.fao.org/docrep/017/i2890s/i2890s00.htm

 

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