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La defensa de la tierra (leisa).


Desde hace tiempo recibo la revista de agroecología LEISA, editada en Perú por la Fundación LEISA y como en otras ocasiones, ahora también comparto con ustedes algo de lo que viene en la última edición.
Esta vez el tema se llama La defensa de la tierra y el territorio. El editorial nos ofrece un panorama del contenido, siendo el tema principal la adquisión de enormes extensiones de tierras en Asia, África y América Latina llevada a cabo por grandes empresas -extranjeras y también de los países en los que se adquieren las tierras, inversionistas institucionales y especuladores e incluso estados-.
El primer artículo se titula El acaparamiento de tierras y de recursos naturales: violaciones del derecho a una alimentación adecuada. En él se nos hace saber que el acaparamiento de tierras no es algo nuevo sino un fenómeno recurrente en la historia humana, pero que se ha intensificado  durante los últimos diez a quince años con la adopción de las políticas de desregulación, los acuerdos de comercio e inversión, y las reformas de mercado. Algunas de las causas del acaparamiento de grandes extensiones de tierras son la presión creciente para producir agrocombustibles como alternativa a los combustibles fósiles; el hecho de que países dependientes de la importación de alimentos adquieren tierras de cultivo en otros países, y también que algunos inversionistas privados han descubierto en las tierras agrícolas una nueva fuente para obtener beneficios. Otros fines para los que se adquieren tierras son proyectos de minería, megaproyectos conservacionistas y de explotaciones forestales industriales.
Uno de los principales problemas causados por el acaparamiento agrario es que vastas extensiones de tierra y los recursos hídricos asociados no pueden ni podrán ser utilizados por indígenas, campesinos, pastores, pescadores artesanales y poblaciones nómadas, además del daño a los ecosistemas y diversas amenazas para las comunidades rurales.
En el mismo artículo se reconoce que si bien hacen falta inversiones en el medio rural, ese no es el tipo deseado de inversiones, sino aquellas que se hacen en las comunidades locales y en la agricultura en pequeña escala.
Otros artículos hacen referencia a casos específicos, por ejemplo la recuperación de 20 mil hectáreas en el Bajo Aguán, Honduras por 2500 familias campesinas, lo que ha desencadenado una ola de violencia y represión. Otro es el de la inundación de varios municipios por la construcción de un megaproyecto hidroeléctrico en Antioquía, Colombia, algo parecido a lo que sucede en Jalisco en Temacapulín, además de la concesión de 40 000 hectáreas para explotación de metales preciosos otorgada a compañías multinacionales.
Quien esté interesado en consultar la revista puede hacerlo en la dirección http://www.leisa-al.org

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